El contexto empresarial, factor clave para el éxito de tu empresa familiar

El contexto empresarial, factor clave para el éxito de tu empresa familiar

“No podemos saber o decir qué harán los otros: eres tú quien tiene que pensar que quieres hacer para que la situación llegue a donde tú quieres que llegue”.

Emily Lockhart

Cuenta una historia que cuando el director y fundador de una empresa comenzó a plantearse quién tomaría su cargo una vez se hubiese jubilado, decidió utilizar un método poco peculiar para encontrar a su sucesor ideal. Este hombre entregó semillas a sus candidatos y bajo la premisa de volver dentro de un año con el fruto de su siembra: aquel con la planta más hermosa se convertiría en el sucesor de la empresa.

Para cualquier director y fundador, las actividades dentro de la empresa varían por cada departamento, desde que arranca hasta el momento de tener que nombrar un sucesor.

Y lo que definirá si una empresa es exitosa o no va más allá de las cifras que pueda reportar en el mercado de valores (si bien estas están altamente relacionadas con ello). No hace falta ser un analista experto para intuir cuando una empresa tiene un equipo de trabajo eficiente y cuando carece de él: es de conocimiento popular las novedosas instalaciones de empresas como Google.

Si no resulta posible tener una infraestructura de toboganes que conecten oficinas y espacios comunes, podemos comenzar por tomar el ejemplo del director que planteó encontrar su sucesor con una semilla: observar la calidad de aquellos bajo nuestro mando, al definir con solidez el enfoque filosófico que guiará los pasos de todo cuanto conforme la empresa.

No hay una fórmula mágica que asegure el éxito en la empresa, pero lo que puedes hacer es intentar cosas nuevas desde el comienzo del camino: como sembrar las mejores actitudes dentro de tu equipo de trabajo.

Permitir que prácticas y actitudes no éticas germinen dentro de la empresa la convertirán en terreno fértil para una pobre evolución de esta y, de permitir que crezcan, podría incluso significar la bancarrota para la empresa familiar.

Es por ello por lo que tu liderazgo como fundador de la empresa familiar debe comenzar por el fomento de ambientes de trabajo idóneos, con una base en la gestión interna y ejecución de tu filosofía como empresario.

Podemos abordar la mejoría de nuestro personal buscando que el ambiente en el conviven día con día tu equipo de trabajo y tú; si bien no iremos por los pasillos de nuestra empresa regalando semillas para que los empleados hagan gala de sus aptitudes, sí podemos cultivar el ambiente perfecto para que estas reluzcan.

Elimina la deshonestidad para cosechar confianza

La confianza toma su tiempo para ganarse y puede bastar una metida de pata para perderla irremediablemente.

Si bien las pequeñas mentiras o actividades que no hacemos que parecen inofensivas -podemos pensar en todos aquellos informes que aseguramos enviaríamos sin llegar a hacerlo o tomar uno que otro lapicero pues ¿quién podría echarlo en falta?, entre tantos otros- lo cierto es que a la larga actitudes de este estilo llenan de huecos y hacen frágil el entretejido social de tu empresa familiar.

La transparencia en los actos cotidianos es un aliciente en la gobernanza corporativa y trae consigo diversas bondades: la integración de los miembros del equipo, su coordinación en procesos y una comunicación más efectiva, pues queda entendido que todos están sobre la línea de la honestidad.

En otras palabras, la honestidad es el primer paso para fortalecer la cultura de la compañía y establecer lazos de confianza entre los diversos equipos de trabajo que hacen andar a la empresa.

Elimina el rencor o envidia para cosechar empatía

Sobretodo en el ámbito de las empresas familiares, los rencores o envidias pueden ser los virus que terminen por infectar todo el sistema, pues suponen la segregación de miembros del equipo a través de actitudes de separación, comprometiendo la coordinación entre el equipo y abriendo las puertas para las fallas estructurales.

Trabajar con los rencores que puedan desprenderse de roces, desde la ejecución de cargos laborales hasta la toma de decisiones, es una de las prioridades que debes establecer en la agenda cotidiana de tu empresa familiar.

Aunque idealmente cualquier familiar que se una a la empresa debe hacerlo con la idea de separar los temas de familia y de negocio, no siempre sucede y cobra una importancia vital que tú como líder no sólo fomentes la separación de los espacios, sino también actividades de integración y comunicación con todos aquellos que conforman la empresa familiar.

Así, en lugar de cultivar actitudes despreciativas entre los pasillos de tu empresa, generarás actitudes de empatía y compañerismo.

Elimina la soberbia para cosechar grandeza

Construir un negocio desde que este apenas es un pequeño sueño con el que fantaseamos entre semáforos requiere de mucho trabajo, sacrificio, dedicación y, sobretodo, convicción de que podemos llevarlo a cabo. Sin embargo, en la sombra puede estar acechando la actitud de la soberbia y comenzar a trabajarla desde tu posición de líder fundador o miembro familiar deja un gran referente para aquellos que vendrán después de ti.

Si bien es cierto que la cantidad de esfuerzo desde aquel sueño hasta la materialización de tu negocio es digna de admirarse, empacharte de la adictiva sensación de sobresalir podría minar el cimiento de aquello por lo que has luchado tanto, al cegarte en las nuevas necesidades que sin lugar a dudas surgirán conforme pasen los años.

Para evitar caer en la trampa de la soberbia, es importante que definas el alcance de tu poder de decisiones dentro de tu empresa.

Si bien tú eres el corazón que marca el ritmo en la empresa familiar, apoyarte de un equipo de asesores -tanto internos como externos- será de ayuda para observar objetivamente el crecimiento de tu empresa. Agrega en tu día a día la revisión y monitoreo indicadores financieros y corporativos, metas, objetivos, cifras internas, modelos de negocios… ¡todo aquello susceptible tanto a empeorar como a mejorar! Más que limitar tu autoridad o capacidad de directividad, estarás motivando la innovación desde la investigación y observación de la misma empresa. Mantén una mente abierta y sensible para encontrar grandeza en el universo empresarial.

Elimina la indiferencia para cosechar perseverancia

Si eres el fundador y director de una empresa, sabes el trabajo que requiere echarla a andar. ¿Por qué, entonces, parece que la indiferencia es un mal que aqueja tanto a las no familiares como a aquellas familiares? Muchas veces, encadenados a ciertos puestos corporativos debido al lazo sanguíneo, miembros de la familia pueden encontrarse desmotivados en la participación activa -más allá de cobrar nómina- de la empresa; asimismo, algunos empleados no emparentados pueden también sucumbir y hacer el trabajo de oficina sobreviviendo día por día.

No hay peor asfixia para el crecimiento empresarial que la laxitud entre sus equipos de trabajo. Para evitar esta trampa, varios fundadores han optado por incentivar el crecimiento de sus hijos -u otros familiares- fuera del seno del negocio familiar en aras de obtener experiencia y, sobre todo, perspectiva sobre los negocios sin la sombra de poseer favoritismos o preferencias al tener lazos consanguíneos.

Aunado a esto, cuando sucede su inserción dentro del negocio familiar, lo hacen desde puestos de bajo perfil, haciendo una proyección de crecimiento, tal como lo haría cualquier otro empleado no familiar. Además de esto, puede promoverse una cultura del crecimiento laboral, la capacitación según intereses propios y la promoción de proyectos e iniciativas entre los distintos miembros de los equipos de trabajo.

Al eliminar desde la raíz la indiferencia, tu equipo y tú habrán encontrado el camino de la perseverancia, pues todos se sentirán involucrados en su desarrollo y crecimiento.

Elimina la discordia para cosechar reconciliación

Si una manzana pudo generar una de las discordias más conocidas, la empresa familiar no se escapa de ella. Al ser el líder y cabecilla de un grupo empresario que alberga, además, a cierta cantidad de miembros de la familia, su vulnerabilidad ante esta problemática se vuelve bastante evidente, tanto para el fundador como para sus consanguíneos.

Y fuentes de discordia hay varias y de todo tipo; desde el salto generacional hasta la posesión de las acciones, la sombra de la discordia es una constante que se encuentra más allá de una manzana.

Sin embargo, hay varios flancos desde los cuales puedes abordar este particular problema que, de ser desatendido, podría convertirse en un verdadero calvario. Principalmente, como director y fundador debes tener muy en claro que el alcance de tu negocio puede perdurar en el tiempo por lo que establecer un protocolo familiar tiene una importancia innegable dentro de tus prioridades.

Un tema bastante extenso en sí mismo, el protocolo familiar debe ser un trabajo que comiences aún si piensas que tu jubilación se encuentra lejana en el horizonte.

Asimismo, analizar los perfiles de tu equipo de trabajo tanto consanguíneo como no consanguíneo te permitirá conocer habilidades, destrezas y áreas de oportunidad, de manera que puedas crear un equipo de trabajo sólido, siendo equitativo con cada uno de ellos y cultivando un cambio de conciliación en toda tu estructura empresarial.

¿Listo para cosechar el éxito?

Al abordar las actitudes que podrían hundir tu empresa y buscar sus equivalentes propositivos, tu fuerza como líder empresarial tendrá un magnetismo innegable. Crear ambientes de trabajo donde los individuos y equipos de trabajo sean estimulados y reconocidos será tu marca personal en el siempre cambiante universo empresarial; si desde ti mismo eres capaz de establecer una filosofía de trabajo sólida.

Seguramente, con el tiempo notarás que tu equipo se encuentra en sintonía contigo y… de no ser así, podría ser un buen llamado para la acción.

En la historia de nuestro director fundador, al cabo de un año, todos aquellos contendientes a sucederlo llegaron con exquisitas flores… todos excepto uno, quien apenado se presentó con una maceta vacía y, para sorpresa de él y los demás presentes, fue elegido como el próximo dirigente de la empresa.

El viejo director, recurriendo a la honestidad que supondrían unas semillas infértiles, pudo encontrar al empresario con una sólida visión desde la honestidad. Tú, sin embargo, con fundamentos vivenciales tan propositivos, podrás destinar más recursos dentro de tu empresa con un enfoque en la generación de valor dentro del mercado, ya sea desde la innovación de productos o desde la excelencia en la calidad… ¡como de tantos otros casos! Basta con cultivar las buenas actitudes dentro de tu empresa… y

¡conserva a aquellos que las siguen y la respectan!

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